Aún no se vislumbraba claramente un rayo de sol, cuando esa infame criatura vestida de negro empezaba su incesante "raack" "raack" como crujidos envenenados que matan el sueño mañanero. Revoloteando cerca de mis ventanas, llegan por manadas a posarse sobre los techos, y sobre aquellos árboles que estuvieron muertos durante este extraño invierno, donde abundó la falta de los copos de nieve que alguna vez cayeron otros tiempos. Recuerdo que en mi tierra, solía escuchar el cantar de los gallos anunciando la pronta mañana, mientras mi madre preparaba desayunos formidables y aquellos cafés que nunca me bebí, pero que ahora, después del tiempo y la distancia, añoro con locura; aquellas mañanas en las que mi padre y yo charlábamos mientras se calentaba el auto para partir al trabajo y traer el sustento a nuestra familia, aquellas mañanas... A muchos kilómetros, aquí en esta tierra tan hermosa y tan ajena a la vez, las frías mañanas llegan con el canto de un cuervo, anunciando un ajetreado día pintado por un sol que parece ser de utilería, que te alumbra pero que no te calienta, y que ahora con la primavera, comienza a acostarse tarde ya entrada la noche, ese sol tan distinto al que yo conocía en latitudes tropicales y que me hacen recordar una tierra costera de mi muy querida región carabobeña. Hoy nuevamente, ha cantado ese infame cuervo presagiando una mañana fría y triste, matando un sueño del cual no quería despertar...
jueves, 19 de abril de 2012
jueves, 12 de abril de 2012
Desiderátum...
Al cabo de media hora de haber comenzado el memorial, ya la había pensado mas o menos treinta veces. No era la primera vez que se paseaba por estos laberintos neuronales de la materia gris ubicada en mi cabeza, pero era la primera vez que lo hacía con tal determinación. Mientras daba sus pasos por aquellas galerías infinitas de ese mundo tan complejo, se armaban como figuras de rompecabezas, imágenes de lo que algún día podría llegar a ser mi futuro. Fue inevitable para mí sonreír mientras por mis pensamientos se paseaba esa hermosa mujer de ojos tristes, pero soñadores; que le da a mi alma vida serena y paz armoniosa. Finalmente había terminado la reunión, salí del recinto, y comencé a divagar por aquellas calles parisinas donde nunca había estado. Era ya de noche y la luna brillaba en otros lugares. Entre el frío y la menuda lluvia llevada por el viento, pude divisar un cielo de color amargo, así como los vinos tintos de Bordeaux, igual al que ahora está vertido en mi copa. Fue un momento muy extraño, pero me ayudó a reencontrarme con un desiderátum que un día creí que había perdido. Tarareando una vieja canción de GN'R me pregunté ¿Cómo es que ella puede verse tan bien? ¿Cómo es posible que pudiera ser mía? En fin, el momento tomó música y seguí mi camino entre las veredas y los puentes sobre el Sena. Desde entonces y de entre todos mis anhelos, volvió a brillar la llama de ese sublime y exquisito cuerpo de mujer...
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